Leuterii Elor
- La Hasmaraa ha sido profetizada...
- Seras enviado al valle de piedra y arena, allí tu camino te guiara...
- Busca a aquel que se alce entre las arenas...
- ¿Que debo hacer cuando lo encuentre?
- Busca a los nuestros. Busca la marca y envía una señal. Sigue su camino, el tuyo te dirá que hacer, defenderlo, guiarlo, apoyarlo, contrariarlo o mas oscuros actos te aguardan...
- Has sido preparado, sigue las señales y ella te recompensara.
El sudor se escapaba de su frente y goteaba sobre los adoquines de la capilla mientras mantenía la rodilla en el suelo y la mirada fija en las formas que estos dibujaban en el suelo.
Cuando el Ela termino de relatar su misión supo que para el, todo cambiaría.
- Ahora seras transportado, pero recuerda que ella siempre vigila tu camino.
Cuando el Ela se aparto su visión empezó a tornarse borrosa y la temperatura empezó a aumentar hasta hacerse insoportable.
Un circulo de luz lo rodeo, una luz amarilla desierto y las lineas de los adoquines se desdibujaron, quedando solo la señal de dos adoquines. Adoquines que brillaban con una luz verde, una luz tenue que pronto se torno en lo único reconocible mientas la oscuridad lo envolvía dos puntos dos luces dos... ¡ojos de serpiente!
De pronto sintió un fuerte zumbido que le hacia estallar la cabeza, la boca se le seco y la arena se apodero de sus sentidos todo sabia, olía a arena y entonces todo desapareció ....
Cia Dientespino
Sentía que su corazón se le salia, nunca había estado tan lejos de su hogar. Nunca tan lejos del campo de zarzas o los setos de Montaña Quebrada, pero no podía fallarle a su pueblo.
Por fin después de una larga carrera montaña abajo, pudo divisar los enormes carromatos, lentos artefactos de los viles engendros, que se arrastraban por la pradera levantando una enorme polvareda. Esta se iba arremolinando a su alrededor y subía hacia el cielo con los crecientes vientos de la tarde.
Pronto seria de noche y con suerte podrían colarse entre los guardias para evaluar las posibilidades de liberar a los suyos de sus viles captores.
